Domingo, diciembre 21, 2008
1976, en una cárcel del Uruguay.
Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.
Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay , de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.
Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:
¿Son naranjas? ¿Que frutas son?
La niña lo hace callar:
Ssshhh.
Y en secreto le explica:
Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.
Sábado, diciembre 20, 2008.
Por Gustavo Emilio Rosales.
Ni duda cabe que hay un antes y un después de DanceDance en la zigzagueante bitácora de los intentos por hacer comunidad dentro de la historia de la danza mexicana.
Este grupo del sitio Yahoo!, fundado, moderado y sostenido desde 1991 por la química farmacobióloga en alimentos y maestra de ballet Rocío Barraza Rivacoba, se ha convertido en el principal foro comunitario de la gente de danza en México y de numerosos profesionales de distintas partes del mundo. Por su importancia, estimada en su capacidad de convocatoria y en la eficacia de su poder de difusión, se trata de un auténtico ágora: un sitio imprescindible para ejercer los procesos plurales de comunicación.
Justo es decir que, si bien el grupo de Yahoo!, con más de cinco mil miembros, es la cara más conocida de DanzaDance, el cuerpo central del proyecto de difusión de Rocío Barraza tiene como eje el sitio http://www.danzadance.org/ y también extiende sus estrategias de difusión por medio de un Foro Público de Mensajes, un Servicio Gratuito de Noticias, un video-blog (http://danzadance.blogspot.com), una tienda virtual (http://astore.amazon.com/danzadance-20) y un foro especial en el sitio Hi5 (http://danzadance.hi5.com).
No es baladí señalar que Rocío ha logrado consolidar esta auténtica red de promoción y difusión de la danza a través de una dedicación generosa y desinteresada: sin recibir un sueldo institucional por ello, sin el sostén de becas o apoyos discrecionales. El suyo es el proyecto de comunicación colectiva más exitoso de las artes escénicas en México, y lo es, principalmente, porque ha sabido hacerlo de todos, compartirlo; porque, allende sus filias y sus fobias, ha puesto en juego para él, como principio rector, los valores democráticos de la pluralidad y la tolerancia: palabras que en no pocas ocasiones suelen estar circunscritas por el cáncer de la demagogia, palabras que DanzaDance convierte día con día en acción compartida por la virtud del encuentro entre diferencias, más que por un ilusorio consenso de opiniones.
Nos hemos acostumbrado, quizá, a encontrar en nuestro correo veinticinco o treinta mensajes, al menos, del grupo DanzaDance, a cada jornada. Cursos, convocatorias, becas, opiniones, descalificaciones, aprobaciones, solicitudes y recados forman parte de esta agencia virtual de comunicación. Probablemente no veamos todos los mensajes; no importa, lo significativo es que sabemos que con unos cuantos clicks estaremos siempre en contacto con pares a escala profesional y esa certeza es un sentido de filiación e identidad, es una forma real de hacer cultura.
A los encargados de los departamentos de difusión de las instituciones que tienen la misión de impulsar la danza se les debería caer la cara de vergüenza ante el empuje que DanzaDance realiza sin sus recursos. Ellos, con sueldos bien establecidos y prestaciones de ley, no han logrado ni el diez por ciento del alcance que, a escala nacional y ahora internacional, tiene la red imaginada y atendida por Rocío Barraza. Sus excusas –“no se puede”, “la gente de danza no escucha”, a los bailarines no les interesa…”- son inservibles ante las evidencias que porta el servicio DanzaDance, las cuales indican que hay, en efecto, una serie de conjuntos de profesionales y amateurs dedicados a la danza, que buscan dar y recibir servicios, materiales e informaciones con asiduidad y precisión.
Uno de los grandes aciertos –para mí, el principal- de DanzaDance es la inclusión de notas informativas, provenientes de periódicos de circulación nacional, acerca de problemáticas relevantes del acontecer social de México. Para un gremio que no es adicto a leer asiduamente los diarios, se trata de un servicio de formación cultural de primer orden, cuyo trasfondo conceptual indica que la estructuración de una conciencia política es parte constitutiva del perfil del creador contemporáneo.
En la actualidad nos encontramos ante la urgencia de reformular los procesos colectivos de construcción de nuestra cultura coreográfica, de cara a la catástrofe política que se vive en el país. Esta tarea, sin duda, debe pasar por la generación de espacios de diálogo y debate, por dimensiones de pronunciamiento ciudadano. DanzaDance es una de las zonas más consistentes que tenemos para ello. Valorarla, acompañarla y tenerla en cuenta como ejemplo para la construcción de núcleos afines es un justo deber.
Revista DCO Danza, Cuerpo, Obsesión
www.revistadco.blogspot.com
revistadco@yahoo.com.mx
Viernes, diciembre 19, 2008.
Por Gustavo Emilio Rosales
¿Nos encontramos hoy ante un tiempo perdido?
La menguante calidad en materia educativa, la escasez de fuentes de trabajo, el cierre de espacios de cohesión y desarrollo (foros, temporadas, labor de grupos, programas didácticos), la desmemoria, la falta de postura crítica, la demagogia de funcionarios y la atroz desunión están agotando las posibilidades de contar a futuro con opciones constructivas dentro del medio de la danza.
Porque si no existe futuro, próximo o lejano, que permita a la persona el crecimiento sostenido de su subjetividad, fuera de todo parámetro utilitario y dentro de las decisiones que ella misma toma para sí, entonces no hay sentido. Se dice, ante tal atrocidad, que la vida carece de sentido. Tiempo, pues, perdido. Tiempo vacío.
Agrava esta crisis el hecho de que en la mayor parte de contextos sociales, dentro del territorio mexicano, se padecen conflictos mucho peores que los anteriormente señalados, pues lo que se vive como crisis en una esfera marginal no puede ser sino consecuencia directa de una debacle macrocósmica.
Los escenarios sociales del país se desgarran en pugnas que parecen conducirnos, inexorablemente, hacia una catástrofe; ya que faltan opciones reales para revertir la maduración de este estado de ingobernabilidad que ahora nos cerca con temibles correlatos de violencia, corrupción y deterioro.
Poco hacemos en los gremios del arte, que se suponen deberían contener voluntades contestatarias, para revertir el avance de nuestro naufragio nacional.
Hace unos días, en el tramo final de un curso reciente, una alumna me preguntó, azorada, por qué dentro de la considerable producción artística de nuestra historia coreográfica había tan pocas obras que remitieran, directa o indirectamente, a las condiciones sociales del país. Pregunta significativa, que debería acompañarnos en todas las jornadas como una alerta en contra de la complacencia, el olvido y el divisionismo, que son actitudes que han dejado al campo danzario mexicano tal y como lo vemos hoy: ahogado en cacicazgos sin trascendencia, absurdamente distante de los reclamos urgentes de nuestra cultura, que actualmente se juega las cartas decisivas de su soberanía.
Cierto, México resiente las consecuencias de un caos global. Sus problemas coinciden con los de numerosas naciones. Sin embargo, por honestidad intelectual, tenemos que ver no sólo las problemáticas coincidentes, sino, principalmente, deberíamos tomar nota de las posibles soluciones que en otras latitudes se están instrumentando. Pongo un ejemplo: Argentina vive una crisis muy similar a la nuestra, pero ante los peligros de su instrumentación social, un grupo numeroso de intelectuales de prestigio no ha dudado en reunirse para denunciar, a través de una carta abierta, la organización de un sistema de prácticas reaccionarias de desinformación, discriminación y enajenación tendientes a privatizar las conciencias “con un sentido común ciego, iletrado, impresionista, inmediatista, parcial”.
Es notorio que este conjunto de decididos pensadores haya iniciado su debate público con la crítica a la progresiva e intencional banalización de los discursos. Estos académicos y artistas ponen el acento en una evidencia no negociable: los pasajes políticos (es decir, ciudadanamente políticos) hacia la discusión y análisis de los fundamentos del Estado pasa necesariamente por la autonomía. En pocas palabras, para discutir, proponer, instrumentar y renovar los tejidos culturales hacen falta espacios de auténtica pluralidad intelectual y estos sólo son posibles en un medio donde la persona puede contar con la claridad de discurso suficiente como para construirse a sí misma en pleno ejercicio de su libertad integral.
Aún no es tarde para evitar perder el tiempo, para recuperar el sentido de nuestra potencia y nuestro hacer. Para soldar un poco la fractura que está quebrando el frágil puente entre arte coreográfico y realidades de Nación. De hecho, la danza puede aportar un caudal aún insospechado de consideraciones, evidencias y cuestiones en torno a la reinvención metafórica del cuerpo-sujeto, aportación central para las llamadas “políticas de la autonomía”. La clave para actuar con un alentador margen de esperanza es construir dimensiones de pensamiento y acción con las cuales articular espacios políticos de debate plural. “Confiar, alentar, interactuar”, dicen los pensadores argentinos. Sí, efecto, pero no para lo que es, como atinadamente señala Castoriadis, sino para lo que sería y debería ser.
Revista DCO Danza, Cuerpo, Obsesión
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